Carta a mis demonios


Miren, cuando uno se atreve a ir más allá

(de la forma que sea)

lo primero que aparece en el camino es una ligera recompensa,

como una especie de aire fresco,

una fuerza interna,

alentadora... y fugaz.


Sin embargo,

casi inmediatamente

empiezan a llenarse tus trincheras de amenazas,

de resistencias y miedos inconscientes

metaforizadas en personas, acontecimientos o circunstancias

que harán que tus cimientos se tambaleen de tal forma

que tengas que volver a elegir.


Digamos que se trata de una especie de 'prueba de FE',

una reafirmación del paso que diste y que tanto te tomó dar.


Este estado fantasmagórico,

en la gran mayoría de los casos,

hace que la persona de marcha atrás,

'se achique',

se deje llevar por sus debilidades

y vuelva nuevamente a su zona de confort.


Pues bien,

esta carta va dedicada a todos mis DEMONIOS:


“Os van a dar bien por el culo,

porque en mi caso

ya no hay marcha atrás.”

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