Hay una soledad de origen


Hay una soledad de origen,

un vacío en el que no cabe nada.


Una melancolía existencial.

Una ausencia llena de mi.

Una alegría triste e imperceptible que vibra en cada lágrima.


Hay algo roto en lo más íntimo de todos nosotros,

una percepción ilusoria,

una emoción que emerge una y otra vez

para ser desmentida y reconstruida.


Hay algo ahí,

sutil, intenso y doloroso

que teme y desea ser visto con la misma intensidad.


Así viene uno al mundo,

en la soledad de lo estrecho para descubrir lo que ya sabía

y recomponer los pedazos.


¿Cómo no vas a querer aprender a cuidarte

si aquí no hay nadie más?


Por eso cuando te miras en otros ojos

salta el corazón al reconocerte,

al recordar que hay un hogar lleno de ti

en el que existe la oportunidad de hacer las pases con el mundo.


¿Cuánto amor puede contener este segundo?

¿Cuanta soledad cabe en este pecho

donde hay espacio para todos?

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