La posibilidad de decidir

Actualizado: 16 de sep de 2019

Lo pude ver, desde otra perspectiva y con el mismo

sentimiento, pero desde otro lugar.


Ocurrió una vez más aquel suceso que me dejaba fuera de juego,

con potencial suficiente como para sacarme del paraíso

y volver a formar parte de los rechazados;

los que no son suficiente, dignos o merecedores

de la complicidad y la confianza ajena.


Justo en ese momento,

en el que me cambió el cuerpo fue cuando la vi.


Vi la posibilidad de darle a aquello un significado totalmente diferente

al que siempre le había dado. Y entonces solté.

Jugué a inventarme otra historia al respecto.

A confiar más allá de las evidencias de mis ojos.

A pasar de todo y a observar como la energía de mi cuerpo

estaba en stand by, a medio camino,

esperando la orden para materializarse en dolor más agudo

o disolverse con la brisa de los árboles.


Diré que más allá de lo que ocurrió después,

fue poder verlo con tanta claridad lo que me salvó. Poder elegir.

Constatar que existe ese espacio de posibilidad

para no opinar así de mí, así de nadie.


Soy consciente de que jamás tendré una perspectiva

lo suficientemente amplia como para saber lo que está pasando.

Por eso mismo mi apuesta, a partir de ahora,

volverá a ser siempre en positivo,

aunque mis ojos me devuelvan lo contrario.

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